Al igual que en muchas partes del mundo, en Culiacán desde hace varios años se ha buscado tener infraestructura que permita a las bicicletas ser una
opción para el traslado de personas a su trabajo, no solo como opción de diversión. Sin embargo, como también pasa en todas partes, la iniciativa parte de la sociedad civil, y son pocos los ciclos de gobiernos municipales que las apoyan. Lo poco que se logra en tres años de un gobierno, se pierde en la apatía de los que le siguen.
A pesar de que se ha construido poca infraestructura, esta ha sido más para la recreación, más que para ser un medio de transporte completo hacia los sitios de trabajo.
Esta infraestructura, que busca conectar sitios donde se usa la bici como recreación, se enfrenta a transitar por las calles en carriles confinados a un lado de los autos, lo que ha ocasionado varios accidentes, donde obviamente los ciclistas llevan las de perder.
Tan no existe una cultura de respeto al ciclista, que algunos autos se meten a los carriles propios de las bicicletas, destruyendo las barreras de protección. Afortunadamente, la suma de la gestión de colectivos ciudadanos pro-bicicletas, más la conciencia de varios funcionarios del gobierno, ha hecho que se construyan de tal manera que al invadirlas los autos se dañan.
Sin embargo, todo esto solo ha logrado tener parcialmente algunos carriles de comunicación entre parques alejados pocos kilómetros unos de otros, donde los cruceros de las calles siguen siendo un peligro.
Además, en esos, los trayectos no están completos, y en varios tramos el ciclista se ve nuevamente en la calle circulando a un lado de los autos.
Conclusión: Estamos lejos de transformar nuestras vialidades con una correcta red de ciclovías, que sean una opción de traslado seguro a los que consideren a la bicicleta como una alternativa de transporte, hacia los lugares de trabajo.
Elaborado por: José Luis Sandoval Bojórquez, de Culiacán, Sinaloa, México